sábado, 19 de octubre de 2013

Pasa-palabra 19 X 2013


Tutto crolli, ma non la carità tra noi

Que tout s'écroule mais pas la charité entre nous

Let everything crumble, but not the love among us

모 든 것이 무너져 도 우리 사이의 사랑만 은 무너지 지 않게 하자

Que tudo desmorone, menos a caridade entre nós

Que todo se derrumbe, pero no la caridad entre nosotros


Alles darf zusammenbrechen, nur nicht die Liebe unter uns




Sábado de la vigésima octava semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 12,8-12.
Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.
Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.
Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir,
porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir".

Leer el comentario del Evangelio por  
San Rafaél Arnáiz Barón (1911-1938), monje trapense español
Escritos Espirituales, 04/03/1938

“Aquel que me defienda delante de los hombres, el Hijo del hombre le defenderá ante los ángeles”
Cojo hoy en nombre de Dios la pluma, para que mis palabras al estamparse en el blanco papel sirvan de perpetua alabanza al Dios bendito, autor de mi vida, de mi alma y de mi corazón.
Quisiera que el universo entero, con todos los planetas, los astros todos y los innumerables sistemas siderales, fueran una inmensa superficie tersa donde poder escribir el nombre de Dios.

Quisiera que mi voz fuera más potente que mil truenos, y más fuerte que el ímpetu del mar, y más terrible que el fragor de los volcanes, para sólo decir, Dios.
Quisiera que mi corazón fuera tan grande como el cielo, puro como el de los ángeles, sencillo como la paloma, para en él tener a Dios.
Mas ya que toda esa grandeza soñada no se puede ver realizada, conténtate, hermano Rafael, con lo poco, y tú que no eres nada, la misma nada te debe bastar.

¡Qué hipocresía decir que nada tiene..., el que tiene a Dios! ¡Sí!, ¿por qué callarlo?... ¿Por qué ocultarlo? ¿Por qué no gritar al mundo entero, y publicar a los cuatro vientos, las maravillas de Dios?
¿Por qué no decir a las gentes, y a todo el que quiera oírlo?... ¿Ves lo que soy?... ¿Veis lo que fui? ¿Veis mi miseria arrastrada por el fango?... Pues no importa, maravillaos, a pesar de todo, yo tengo a Dios..., Dios es mi amigo..., que se hunda el sol, y se seque el mar de asombro..., Dios a mí me quiere tan entrañablemente, que si el mundo entero lo comprendiera, se volverían locas todas las criaturas y rugirían de estupor.
Más aún... todo eso es poco.

Dios me quiere tanto que los mismos ángeles no lo comprenden.
¡Qué grande es la misericordia de Dios! ¡Quererme a mí..., ser mi amigo..., mi hermano..., mi padre, mi maestro..., ser Dios y ser yo lo que soy!
¡Ah!, Jesús mío, no tengo papel ni pluma. ¡Qué diré!... ¿Cómo no enloquecer?... ¿Cómo es posible vivir, comer, dormir, hablar y tratar con todos? ¿Cómo es posible que aún tenga serenidad para pensar en algo que el mundo llama razonable, yo que pierdo la razón pensando en Ti?
¡Cómo es posible, Señor!... Ya lo sé, Tú me lo has explicado..., es por el milagro de la gracia.




Existen dos tipos de amor:

Amor desinteresado (o de benevolencia): desear y hacer el bien del otro aunque no proporcione ningún beneficio, porque se desea lo mejor para el otro.

Interesado: amar al otro por los beneficios que esperamos obtener.

¿Qué es, pues, la caridad?. La caridad es más que el amor. El amor es natural. La caridad es sobrenatural, algo del mundo divino. La caridad es poseer en nosotros el amor de Dios. Es amar como Dios ama, con su intensidad y con sus características.

La caridad es un don de Dios que nos permite amar en medida superior a nuestras posibilidades humanas. La caridad es amar como Dios, no con la perfección que Él lo hace, pero sí con el estilo que Él tiene. A eso nos referimos cuando decimos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, a que tenemos la capacidad de amar como Dios.

Hay que amar a Dios sobre todas las cosas. Si el objeto del amor es el bien, es decir cuando amamos, buscamos el bien, y si Dios es el “Bien” máximo, entonces Dios tiene que ser el objeto del amor. Además, Dios mismo es quien nos ordena y nos recompensa con el premio de la vida eterna....

-Tomado del Catecismo de la Iglesia Católica-

Pasa-palabra 18 X 2013


Vederci l’un l’altro come Dio ci vede

Nous voir, les uns et les autres, tels que Dieu nous voit

Let us see one another as God sees us

하 느님께서 우리를 보시듯 이 서로 바라보 자

Olharmo-nos como Deus nos vê

Ver al otro como Dios nos ve


Einander so sehen, wie Gott uns sieht 



Fiesta de san Lucas, evangelista
Evangelio según San Lucas 10,1-9.
Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.

Leer el comentario del Evangelio por  
San Ireneo de Lyon ( c.130- c.208), obispo, teólogo y mártir
Contra las herejías, III, 14-15; SC 34
San Lucas, compañero y colaborador de los apóstoles
    Que Lucas haya sido compañero inseparable de Pablo y colaborador suyo en la obra de evangelización, él mismo nos lo muestra con clara evidencia, no para gloriarse, sino para decir, sencillamente, la Verdad, tal cual es. Escribe: “Bernabé y Juan, por sobrenombre Marco, se separaron de Pablo y embarcaron para Chipre, y nosotros zarpamos para Troas” (Hch 16,8-11); después de lo cual describe detalladamente su viaje, su llegada a Filipos, su primer discurso… Y relata por orden todo el viaje que hizo con Pablo, del cual señala con gran cuidado las circunstancias del mismo… Porque Lucas estuvo presente en todas, las ha podido relatar con detalle –no podemos encontrar en él ni mentira ni orgullo, porque todos estos hechos eran patentes…

    Que Lucas haya sido no solamente el compañero sino también el cooperador de los apóstoles, sobre todo de Pablo, lo dice claramente en sus epístolas: “Dimas me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica, Crescencio a Galacia, Tito a Dalmacia, tan sólo Lucas está conmigo” (2Tm 4,11). Todo ello es una prueba de que Lucas ha estado siempre unido a Pablo y de manera inseparable. Igualmente en la epístola a los Colosenses, se lee: “Lucas, el médico amado, os saluda” (Col 4,14).

    Por otra parte, Lucas nos ha dado a conocer muchos rasgos del Evangelio, y de los más importantes…Y también, nadie sabe si Dios lo ha hecho con el fin de que muchos rasgos del Evangelio hayan sido revelados sólo por Lucas, precisamente con el fin de que todos den su asentimiento a lo que él mismo da, seguidamente, en las actas y la doctrina de los apóstoles, y así, manteniendo inalterada la norma de la verdad, todos puedan ser salvados. De esta manera el testimonio de Lucas es verdad, la enseñanza de los apóstoles queda manifiesta, sólida, y no esconde nada… Estas son las voces de la Iglesia, de donde toda la Iglesia saca su origen. 

Pasa-palabra 17 X 2013


Tutto è possibile se c’è Dio tra noi

Tout est possible quand Dieu est parmi nous

Everything is possible if God is among us

우 리 사이에 하느님 이 계시다 면 모든 것이 가능하 다

Quando Deus está entre nós tudo é possível

Todo es posible si Dios está entre nosotros


Alles ist möglich, wenn Gott unter uns ist.



Jueves de la vigésima octava semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 11,47-54.
¡ Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!
Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.
Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.
Así se pedirá cuanta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo:
desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.
¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden".
Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas
y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

Leer el comentario del Evangelio por Gregorio de Narek (c.944-c.1010), monje y poeta armenio
El Libro de oraciones, n°77; SC 78 (trad. SC p. 414 rev.)
“Los maestros de la ley y los fariseos comenzaron a acosarlo y tenderle trampas."
Con un temblor lleno de alegría, deseo decir algo sobre los sufrimientos que Tú has padecido por mí, ¡Tú que eres el Dios de todos!
En pié ante un tribunal de hombres que tu mismo has creado,
con una naturaleza como la mía,
Tú no has replicado, Tú que das el habla a los hombres;
Tú no has levantado la voz, Tú que has creado la lengua;
Tú no has gritado, Tú, ante quien tiembla la tierra;...
Tú no has increpado a los que Te conducían a los tormentos de la muerte;
Tú no has puesto resistencia cuando te ataron las manos;
y cuando Te abofetearon, Tú no mostraste indignación;
Cuando Te cubrían de salivazos, Tú no proferías injurias;
y cuando Te golpearon, resistías sin desfallecer;
cuando se burlaban de Ti, Tú no montaste en cólera,
y cuando te vapuleaban, Tu rostro se mantenía sereno.

Lejos de darte un respiro, oh fuente de toda vida,
Te prepararon, para cargártelo, el instrumento de la muerte.
Tú lo recibiste con magnanimidad,
lo cargaste sobre tus espaldas en silencio,
lo llevaste con paciencia;
Tú te cargaste, como si fueras un culpable,
el leño del dolor." 

Pasa-palabra 16 X 2013



Tengamos entre nosotros un amor que no conoce medidas.



Pasa-palabra 15 X 2013

Llevar los pesos juntos


Pasa-palabra 14 X 2013


Essere dono l’uno per l’altro

Être don les uns pour les autres

Be a mutual gift for each other

서 로가 선물이 되자

Ser dom um para o outro

Ser un don el uno para el otro


Geschenk sein füreinander




Lunes de la vigésima octava semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 11,29-32.

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.
Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

Leer el comentario del Evangelio por  
San Justino (c. 100-160), filósofo y mártir
Diálogo con Trifon, 106-107

El signo de Jonás
    El Hijo sabía que su Padre, según su designio, se lo daría todo, que lo despertaría de entre los muertos, y exhortó a todos los que temen a Dios a que lo alaben por haber tenido lástima de toda la raza humana, por el misterio del Crucificado (cf Sal.21, 24). Además, apareció en medio de sus hermanos los apóstoles después de su resurrección de entre los muertos, y se arrepintieron de haberse alejado de él durante su crucifixión…

    Debía resucitar el tercer día después de la crucifixión; por eso está escrito en los Hechos de los apóstoles [los evangelios] que los judíos que discutían con él dijeron…: "Muéstranos un signo". Les respondió: " no se os dará otro signo que el de Jonás". Con estas palabras veladas, los que le escuchaban podían comprender que después de su crucifixión, al tercer día, resucitaría. Les mostraba así que sus compatriotas eran más malos que la ciudad de Nínive; porque después de pasar tres días en el vientre del cetáceo, Jonás anunció a los Ninivitas que pasados tres días perecerían en masa (3,4 LXX), proclamaron un ayuno para todos los seres vivos, hombres y animales, con trajes de duelo, violentas lamentaciones, penitencia verdadera y renuncia a la injusticia. Creyeron que Dios es misericordioso, que es "amigo de los hombres" (Sb 1,6) frente a aquellos que hacen el mal. Puesto que cuando el rey de esta ciudad, él mismo en persona y los grandes se vistieron con trajes de luto y perseveraron en el ayuno y la oración, su ciudad fue destruida.

    Entonces, como Jonás se entristecía… Dios le reprochó por haberse desanimado injustamente de que la ciudad de Nínive todavía no había sido destruida. Y le dijo: " ¿Y no me he de compadecer, yo de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de veinte mil personas, que no distinguen la derecha de la izquierda y muchísimos animales?”(Jon 4,11).  

Pasa-palabra 13 X 2013



Amémosnos hasta consumarnos en uno!


Pasa-palabra 12 X 2013

La vida con Caridad entre nosotros, nos da Valor





viernes, 11 de octubre de 2013

Pasa-palabra 11 X 2013

Fare di tutto per arrivare ad amarci l’un l’altro

Faire tout ce que nous pouvons pour parvenir à nous aimer les uns les autres

Do everything possible to the point of loving one another

서 로 사랑하 기 위해 모든 것을 다하자

Fazer de tudo para conseguirmos nos amar reciprocamente

Alles tun, damit es zur gegenseitigen Liebe kommt

Hacer de todo para llegar a amarnos los unos a los otros 



Viernes de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 11,15-26.
Pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.
Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".

Leer el comentario del Evangelio por  
Catecismo de la Iglesia Católica § 691-693; 699-700

El dedo de Dios
    "Espíritu Santo", tal es el nombre propio de Aquel que adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido este nombre del Señor y lo profesa en el Bautismo de sus nuevos hijos (cf. Mt 28, 19).

    El término "Espíritu" traduce el término hebreo Ruah, que en su primera acepción significa soplo, aire, viento. Jesús utiliza precisamente la imagen sensible del viento para sugerir a Nicodemo la novedad transcendente del que es personalmente el Soplo de Dios, el Espíritu divino (Jn 3, 5-8). Por otra parte, Espíritu y Santo son atributos divinos comunes a las Tres Personas divinas…

    Jesús, cuando anuncia y promete la Venida del Espíritu Santo, le llama el "Paráclito", literalmente "aquel que es llamado junto a uno", advocatus (Jn 14, 16. 26; 15, 26; 16, 7). "Paráclito" se traduce habitualmente por "Consolador", siendo Jesús el primer consolador (cf. 1 Jn 2, 1). El mismo Señor llama al Espíritu Santo "Espíritu de Verdad" (Jn 16, 13).

    Además de su nombre propio, que es el más empleado en el libro de los Hechos y en las cartas de los Apóstoles, en San Pablo se encuentran los siguientes apelativos: el Espíritu de la promesa (Ga 3, 14; Ef 1, 13), el Espíritu de adopción (Rm 8, 15; Ga 4, 6), el Espíritu de Cristo (Rm 8, 11), el Espíritu del Señor (2 Co 3, 17), el Espíritu de Dios (Rm 8, 9.14; 15, 19; 1 Co 6, 11; 7, 40), y en San Pedro, el Espíritu de gloria (1 P 4, 14).
Los símbolos del Espíritu Santo (el agua, la unción, el fuego, la nube y la luz, el sello y la paloma)

    La mano. Imponiendo las manos Jesús cura a los enfermos (cf. Mc 6, 5; 8, 23) y bendice a los niños (cf. Mc 10, 16). En su Nombre, los Apóstoles harán lo mismo (cf. Mc 16, 18; Hch 5, 12; 14, 3). Más aún, mediante la imposición de manos de los Apóstoles, el Espíritu Santo nos es dado (cf. Hch 8, 17-19; 13, 3; 19, 6). En la carta a los Hebreos, la imposición de las manos figura en el número de los "artículos fundamentales" de su enseñanza (cf. Hb 6, 2). Este signo de la efusión todopoderosa del Espíritu Santo, la Iglesia lo ha conservado en sus epíclesis sacramentales.

    El dedo. "Por el dedo de Dios expulso yo [Jesús] los demonios" (Lc 11, 20). Si la Ley de Dios ha sido escrita en tablas de piedra "por el dedo de Dios" (Ex 31, 18), la "carta de Cristo" entregada a los Apóstoles "está escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón" (2 Co 3, 3). El himno Veni Creator invoca al Espíritu Santo como dextrae Dei Tu digitus ("dedo de la diestra del Padre"). 


Pasa-palabra 10 X 2013


Essere pronti a dare la vita l’uno per l’altro

Être prêts à donner notre vie les uns pour les autres

Let’s be ready to give our life for one another

서 로를 위해 목숨을 준비가 되어 있자

Estar prontos a dar a vida uns pelos outros

Estar dispuestos a dar la vida el uno por el otro


Bereit sein, das Leben füreinander zu geben 



Jueves de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 11,5-13.
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan".


Leer el comentario del Evangelio por Papa Francisco
Homilía del 19/05/2013, para Pentecostés (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

Nuestro Padre del cielo, nos dará el Espíritu Santo, que trae novedad
    La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos, planificamos nuestra vida, según nuestros esquemas, seguridades, gustos. Y esto nos sucede también con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos a Él con total confianza, dejando que el Espíritu Santo anime, guíe nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos.

    Pero, en toda la historia de la salvación, cuando Dios se revela, aparece su novedad —Dios ofrece siempre novedad—, trasforma y pide confianza total en Él: Noé, del que todos se ríen, construye un arca y se salva; Abrahán abandona su tierra, aferrado únicamente a una promesa; Moisés se enfrenta al poder del faraón y conduce al pueblo a la libertad; los Apóstoles, de temerosos y encerrados en el cenáculo, salen con valentía para anunciar el Evangelio. No es la novedad por la novedad, la búsqueda de lo nuevo para salir del aburrimiento, como sucede con frecuencia en nuestro tiempo.

    La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Preguntémonos hoy: ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta?

miércoles, 9 de octubre de 2013

Pasa-palabra 08 X 2013


Ravviviamo l’amore tra noi

Ranimons l'amour entre nous

Let’s renew love among us

우 리 사이에 사랑을 되살리 자

Reavivemos o amor entre nós

Reavivemos el amor entre nosotros


Beleben wir neu die Liebe unter uns!




Miércoles de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 11,1-4.
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos".
El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación".

Leer el comentario del Evangelio por
San Cipriano (c. 200-258), obispo de Cartago, mártir
De la oración dominical, 8-9,11; PL 4, 523
"La oración de los hijos de Dios"
    He aquí que el Señor nos dice como debemos de orar: "Padre nuestro que estás en los cielos". El hombre nuevo, nacido de nuevo y restituido a Dios por su gracia, dice en prime lugar: "Padre" porque ya ha empezado a ser hijo "El vino a su casa, dice el Evangelio, y los suyos no le recibieron, pero a cuantos le recibieron, les da poder para ser hijos de Dios: a aquellos que creen en su nombre" (Jn.1,11-12) Por esto el que ha creído en su nombre y ha llegado a ser hijo de Dios debe de comenzar a devolver su gracia proclamándose hijo de Dios y llamando a Dios Padre que estás en los cielos...

    ¡Que grandísima indulgencia y que inmensa bondad del Señor para con nosotros! El ha querido que ofreciéramos nuestra plegaria a Dios llamándole Padre. Y lo mismo que Cristo es Hijo de Dios, ha querido que también nosotros llevemos el nombre de hijos de Dios. Este nombre, de entre nosotros, nadie hubiera osado ponerlo en la oración si Él mismo no lo hubiera hecho.

    Nosotros debemos recordarnos mutuamente, hermanos amados, y debemos saber que los que llamamos a Dios Padre, nuestro comportamiento debe ser de hijos de Dios, porque El se complace en nosotros, como nosotros nos complacemos en El. Conduzcámonos como templos de Dios (1Co 3,16), y Dios permanecerá en nosotros.

lunes, 7 de octubre de 2013

Pasa-palabra 07 X 2013


L’amore reciproco dona forza

L’amour réciproque nous donne la force

Mutual love gives strength

서 로간의 사랑은 힘을 준다

O amor recíproco doa força

El amor recíproco da fuerza


Die gegenseitige Liebe schenkt Kraft




Lunes de la vigésima séptima semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 10,25-37.
Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".
"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".

Leer el comentario del Evangelio por
Benedicto XVI, papa de 2005 a 2013
Encíclica “Deus caritas est”, §15 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

“¿Cuál de los tres… ha sido el prójimo del hombre que cayó en manos de los bandidos?”
    La parábola del buen Samaritano (cf. Lc 10, 25-37) nos lleva sobre todo a dos aclaraciones importantes. Mientras el concepto de “prójimo” hasta entonces se refería esencialmente a los conciudadanos y a los extranjeros que se establecían en la tierra de Israel, y por tanto a la comunidad compacta de un país o de un pueblo, ahora este límite desaparece. Mi prójimo es cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar. Se universaliza el concepto de prójimo, pero permaneciendo concreto. Aunque se extienda a todos los hombres, el amor al prójimo no se reduce a una actitud genérica y abstracta, poco exigente en sí misma, sino que requiere mi compromiso práctico aquí y ahora. La Iglesia tiene siempre el deber de interpretar cada vez esta relación entre lejanía y proximidad, con vistas a la vida práctica de sus miembros.

    En fin, se ha de recordar de modo particular la gran parábola del Juicio final (cf. Mt 25, 31-46), en el cual el amor se convierte en el criterio para la decisión definitiva sobre la valoración positiva o negativa de una vida humana. Jesús se identifica con los pobres: los hambrientos y sedientos, los forasteros, los desnudos, enfermos o encarcelados. “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40). Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde, encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios. 

Pasapalabras primeros días de octubre 2013









Colección de Pasapalabras últimos días de setiembre







sábado, 21 de septiembre de 2013

Pasa-palabra 21 IX 2013


Migliorare nell’amore vicendevole

Améliorer notre amour réciproque

Let’s improve in our mutual love

서 로간의 사랑을 사는 것에서 나아지 자

Melhorar em viver o amor recíproco

Mejorar en el amor recíproco


Die gegenseitige Liebe immer besser verwirklichen



Fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista

Evangelio según San Mateo 9,9-13.

Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".
Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Leer el comentario del Evangelio por  
San Beda el Venerable (c.673-735), monje benedictino, doctor de la Iglesia
Homilías sobre los evangelios, I, 21; CCL 122, 149-151 (trad. cf breviario 21/09)

“Sígueme!” (Mt 8,22)
    “Jesús vio a un hombre sentado al mostrador de los impuestos...” Su nombre era Mateo. “Sígueme” le dice. Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano y, porque lo amó, lo eligió, y le dijo: “Sígueme, que quiere decir: “Imítame”. Le dijo: Sígueme, más que con sus pasos, con su modo de obrar. Porque, quien dice que permanece en Cristo debe vivir como vivió él (cfr. Jn 2,6)...

    Mateo “se levantó y lo siguió”. No hay  que extrañarse del hecho de que aquel recaudador de impuestos, a la primera indicación imperativa del Señor, abandonase su preocupación por las ganancias terrenas y, dejando de lado todas sus riquezas, se adhiriese al grupo que acompañaban a aquel que él veía carecer en absoluto de bienes. Es que el Señor, que lo llamaba por fuera con su voz, lo iluminaba de un modo interior e invisible para que lo siguiera, infundiendo en su mente la luz de la gracia espiritual, para que comprendiese que aquel que aquí en la tierra lo invitaba a dejar sus negocios temporales era capaz de darle en el cielo un tesoro incorruptible (Cfr. Mt 6,20).

    Y sucedió que, estando Jesús a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores vinieron a colocarse junto a él y a sus discípulos. La conversión de un solo publicano fue una muestra de penitencia y de perdón para muchos otros publicanos y pecadores. Ello fue un hermoso y verdadero presagio, ya que Mateo, que estaba destinado a ser apóstol y maestro de los gentiles, en su primer trato con el Señor arrastró en pos de sí por el camino de la salvación a un considerable grupo de pecadores. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Pasa-palabra 16 IX 2013

Ravvivare il proposito dell’amore reciproco tra noi

Raviver la résolution de nous aimer réciproquement

Let’s renew our proposal to love one another

우 리 사이에 서로 사랑하 려는 다짐을 되살리 자

Reavivar entre nós o propósito do amor recíproco

Reavivar el propósito del amor recíproco entre nosotros


Nehmen wir uns die gegenseitige Liebe wieder neu vor!



Lunes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 7,1-10.

Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.
Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.
Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.
Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor,
porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga".
Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa;
por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque yo -que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes- cuando digo a uno: 'Ve', él va; y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: '¡Tienes que hacer esto!', él lo hace".
Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe".
Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.

Leer el comentario del Evangelio por
Catecismo de la Iglesia Católica
27-30 - Copyright © Libreria Editrice Vaticana

Jesús encuentra la fe en un centurión romano
    El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar… De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso… Pero esta "unión íntima y vital con Dios" puede ser olvidada, desconocida e incluso rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes pueden tener orígenes muy diversos: la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas (cf. Mt 13,22), el mal ejemplo de los creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios (cf. Gn 3,8-10) y huye ante su llamada (cf. Jon 1,3).

    "Alégrese el corazón de los que buscan a Dios" (Sal 105,3). Si el hombre puede olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, "un corazón recto" (Sal 96,11), y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.

    «Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida (Sal 144,3; 146,5). Y el hombre, pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el hombre que, revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el testimonio de que tú resistes a los soberbios (Sant 4, 6) A pesar de todo, el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (San Agustín, Confesiones, 1,1, 1)

Pasa-palabra 15 IX 2013