Tutto è possibile
se c’è Dio tra noi
Tout est possible
quand Dieu est parmi nous
Everything is
possible if God is among us
우
리
사이에
하느님
이
계시다
면
모든
것이
가능하
다
Quando Deus está
entre nós tudo é possível
Todo es posible si
Dios está entre nosotros
Alles ist möglich,
wenn Gott unter uns ist.
Jueves de la vigésima octava semana del
tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 11,47-54.
¡ Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!
Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.
Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.
Así se pedirá cuanta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo:
desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.
¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden".
Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas
y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.
¡ Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!
Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.
Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.
Así se pedirá cuanta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo:
desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.
¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden".
Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas
y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.
Leer el comentario del Evangelio por Gregorio de Narek (c.944-c.1010), monje y poeta armenio
El Libro de oraciones, n°77; SC 78 (trad. SC p. 414 rev.)
El Libro de oraciones, n°77; SC 78 (trad. SC p. 414 rev.)
“Los maestros de la ley y
los fariseos comenzaron a acosarlo y tenderle trampas."
Con un temblor lleno de alegría, deseo decir
algo sobre los sufrimientos que Tú has padecido por mí, ¡Tú que eres el Dios de
todos!
En pié ante un tribunal de hombres que tu mismo has creado,
con una naturaleza como la mía,
Tú no has replicado, Tú que das el habla a los hombres;
Tú no has levantado la voz, Tú que has creado la lengua;
Tú no has gritado, Tú, ante quien tiembla la tierra;...
Tú no has increpado a los que Te conducían a los tormentos de la muerte;
Tú no has puesto resistencia cuando te ataron las manos;
y cuando Te abofetearon, Tú no mostraste indignación;
Cuando Te cubrían de salivazos, Tú no proferías injurias;
y cuando Te golpearon, resistías sin desfallecer;
cuando se burlaban de Ti, Tú no montaste en cólera,
y cuando te vapuleaban, Tu rostro se mantenía sereno.
Lejos de darte un respiro, oh fuente de toda vida,
Te prepararon, para cargártelo, el instrumento de la muerte.
Tú lo recibiste con magnanimidad,
lo cargaste sobre tus espaldas en silencio,
lo llevaste con paciencia;
Tú te cargaste, como si fueras un culpable,
el leño del dolor."
En pié ante un tribunal de hombres que tu mismo has creado,
con una naturaleza como la mía,
Tú no has replicado, Tú que das el habla a los hombres;
Tú no has levantado la voz, Tú que has creado la lengua;
Tú no has gritado, Tú, ante quien tiembla la tierra;...
Tú no has increpado a los que Te conducían a los tormentos de la muerte;
Tú no has puesto resistencia cuando te ataron las manos;
y cuando Te abofetearon, Tú no mostraste indignación;
Cuando Te cubrían de salivazos, Tú no proferías injurias;
y cuando Te golpearon, resistías sin desfallecer;
cuando se burlaban de Ti, Tú no montaste en cólera,
y cuando te vapuleaban, Tu rostro se mantenía sereno.
Lejos de darte un respiro, oh fuente de toda vida,
Te prepararon, para cargártelo, el instrumento de la muerte.
Tú lo recibiste con magnanimidad,
lo cargaste sobre tus espaldas en silencio,
lo llevaste con paciencia;
Tú te cargaste, como si fueras un culpable,
el leño del dolor."



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