miércoles, 23 de octubre de 2013

Pasa-palabra 22 X 2013

La testimonianza dell’amore scambievole trasforma l’ambiente

Le témoignage de l'amour réciproque transforme notre environnement

May the witness of mutual love transform our environments

서 로간의 사랑의 증거는 환경을 변화시 킨다

O testemunho do amor mútuo transforma o ambiente

El testimonio del amor recíproco transforma el ambiente

Das Zeugnis der gegenseitigen Liebe verändert unsere Umgebung




[...]¿Cuál es el  papel de Loppiano en el Movimiento de los Focolares, que es la primera Mariápolis permanente?
[...] Esta ciudadela - se nota sobre todo los domingos, en la que durante años y años, decenas de miles de personas atraídas por algo que siempre ofrece: el Evangelio vivido - también tiene una característica de testimonio evangélicola verificación de la validez de nuestra espiritualidad evangélica.
"Aún así, Loppiano es decir a aquellos que visitan el mundo sería como si todos vivieran el Evangelio y, en particular, el mandamiento del amor mutuo.

(Fonte: Una città in dialogo Intervista a Chiara Lubich – http://www.loppiano.it/stealthV3_pubblica/18305890TG6839020067.pdf)


Martes de la vigésima novena semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 12,35-38.
Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.
Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!

Leer el comentario del Evangelio por
San Gregorio de Nisa (c.335-395), monje, obispo
Homilía sobre el Cantar de los Cantares, n°11, 1; PG 44, 996

“Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas.”
    El Verbo nos invita a sacudir de los ojos de nuestra alma el pesado sopor y a liberar nuestro espíritu de todo espejismo, para no apartarnos de las realidades verdaderas que nos atan a lo que no tiene consistencia. Por esto, el Señor nos sugiere el pensamiento de la vigilancia, diciendo: “Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas.”...El sentido de esos símbolos está bien claro. Aquel que se ciñe con la moderación, vive en la luz de una conciencia pura, porque la confianza filial ilumina su vida como una lámpara. Iluminada por la verdad, su alma queda libre del sueño de las ilusiones, porque ninguna fantasía vana lo engaña. Si guardamos esto, según las indicaciones del Verbo, entramos en una vida similar a la de los ángeles...

    Ellos, en efecto, esperan al Señor cuando vuelva de la boda y están sentados en la puerta del cielo con los ojos vigilantes, para que el Rey de la gloria (Sal. 23,7) pueda pasar de nuevo cuando vuelva de la boda y entre en la bienaventuranza que está por encima de todos los cielos de donde “sale como el esposo de su alcoba” (Sal. 19,6)

    El, por el baño sacramental de la regeneración, se ha unido a nuestra naturaleza humana que se había prostituido con los ídolos y la ha restituido a su incorruptibilidad virginal. Se han consumado las bodas ya que la Iglesia ha sido esposada por el Verbo... e introducida en la alcoba nupcial de los misterios. Los ángeles esperan la vuelta del Rey de la gloria en la bienaventuranza que le es connatural.

    Por esto dice el texto que nuestra vida tiene que ser semejante a la de los ángeles, para que, como ellos, nosotros vivamos alejados del vicio y de la ilusión, para estar prontos en acoger la llegada del Señor, y que, vigilando en la puerta de nuestra morada, aguardemos su venida para abrir así que llame.

* A continuación comparto la gentileza de Tere Amaya Sanchez:




Este valor se ha escogido ya que para mi es muy importante porque en base a el gira todo. Si la persona no tiene amor entonces es una persona vacía, su vida no tiene sentido, pero en cambio si la persona tiene amor entonces la vida empieza a cobrar
sentido.

Hay un mandamiento que Jesús llama 'mío' y 'nuevo':
"Éste es mi mandamiento,
que se amen los unos a los otros, como Yo os he amado.
No hay amor más grande que éste:
dar la vida por los amigos". (Jn 15, 12-13).
Quien se pone a vivirlo con radicalidad,
advierte un cambio de calidad en la propia vida interior:
se ve enriquecido por una fuerza nueva, ardor, coraje.
La actuación de este mandamiento
produce una verdadera conversión.
También tiene efecto sobre el mundo que nos rodea:
da testimonio de Cristo.
"En esto reconocerán todos que sois mis discípulos,
en el amor que os tengáis los unos a los otros" (Jn 13,35).
El amor entre los cristianos es un pequeño reflejo
de la vida de Dios-Amor en las relaciones entre los hombres.

(De los escritos de Chiara Lubich)


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