viernes, 18 de noviembre de 2011

Pasa-palabra 18 XI 2011

Viernes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

Santo(s) del día : Santa Rosa Filipina Duchesne


Evangelio según San Lucas 19,45-48.

Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,

diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Leer el comentario del Evangelio por :

Beato Juan Taulero (1300-1361) fraile dominico

Sermón 69

«Cada día subía al templo para enseñar al pueblo»

Nuestro Señor mismo nos enseña lo que debemos hacer para que nuestro interior se convierta en una casa de oración, porque el hombre es verdaderamente un templo consagrado a Dios. Primero debemos echar de él a todos los vendedores, es decir, las imágenes y representaciones de los bienes creados y todo lo que significa satisfacción en las criaturas y gozos de la voluntad propia. Luego, hay que limpiar y purificar el templo con lágrimas. No todos los templos son santos por el mero hecho de ser casas habitables. Es Dios quien los santifica.

Aquí se trata del templo amado por Dios, donde Dios se manifiesta de verdad si está purificado. ¿Cómo podría Dios morar en el alma si no ha puesto su pensamiento, por breve que sea, en Dios? ¿No será porque está abarrotada de otras cosas?

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Credere nella potenza della Parola vissuta

لنؤمن بقوّة الكلمة المعاشة

Croire en la puissance de la Parole vécue

Believe in the power of the Word lived-out

생활한 말씀의 힘을 믿자

Wierzyć w moc wcielonego w życie Słowa

Acreditar na potência da Palavra vivida

Creer en la potencia de la Palabra vivida

An die Macht des gelebten Wortes glauben

jueves, 17 de noviembre de 2011

Pasa-palabra 17 XI 2011


Jueves de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

San Roque González de la Santa Cruz

Beato Josafat Kocylovskyj

Santos Alfeo y Zaqueo, ms., Palestina, 303.

San Acisclo

San Dionisio

San Aniano, ob. de Orleáns, 453.

San Hugo, ob., que fue sacado de la Cartuja para gobernar la iglesia de Lincoln, 1200.

San Gregorio, obispo de Tours

San Eugenio, dc. de San Cenobio, ob. de Florencia.

Beato Juan Agustín de Lérida, dominico, que extendió por España la devoción al Rosario; murió en Córdoba, s. XV.

Evangelio según San Lucas 19,41-44.

Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella,

diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.

Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.

Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".

Leer el comentario del Evangelio por :

San Agustín (354-430) obispo de Hipona, doctor de la Iglesia

La Ciudad de Dios 14,28

«Al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró»

Dos amores construyeron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio a Dios hizo la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de si mismo, la ciudad del cielo. La una se glorifica a sí misma, la otra se glorifica en el Señor. Una busca la gloria que viene de los hombres (Jn 5,444), la otra tiene su gloria en Dios, testigo de su conciencia. Una, hinchada de vana gloria, levanta la cabeza, la otra dice a su Dios: «Tú eres mi gloria, me haces salir vencedor...» (cf Sal 3,4) En una, los príncipes son dominados por la pasión de dominar sobre los hombres y sobre las naciones conquistadas, en la otra todos son servidores del prójimo en la caridad, los jefes velando por el bien de sus subordinados y éstos obedeciéndoles. La primera, en la persona de los poderosos, se admira de su propia fuerza, la otra dice a su Dios: «Te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.» (Sal 17,2)

En la primera, los sabios llevan una vida mundana, no buscando más que las satisfacciones del cuerpo o del espíritu o las dos a la vez: «...habiendo conocido a Dios, no lo han glorificado, ni le han dado gracias, sino que han puesto sus pensamientos en cosas sin valor y se ha oscurecido su insensato corazón...han cambiado la verdad de Dios por la mentira.» (cf Rm 1,21-25) En la ciudad de Dios, en cambio, toda la sabiduría del hombre se encuentra en la piedad que da culto al verdadero Dios, un culto legítimo y que espera como recompensa, en la comunión de los santos, no solamente de los hombres sino también de los ángeles, «que Dios sea todo en todos.» (1Cor 15,28)

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Testimoniare Dio anche in ambienti difficili

Témoigner Dieu, même dans des milieux difficiles

Bear witness to God even in difficult environments

أن نشهد لله في بيئات صعبة أيضاً

Świadczyć o Ewangelii także w trudnych środowiskach

Testemunhar Deus também nos ambientes difíceis

어려운 환경에서도 복음을 증거하자

Testimoniar Dios incluso en ambientes difíciles

Auch in einem schwierigen Umfeld Zeugnis von Gott geben

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Pasa-palabra 16 XI 2011




Miércoles de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

Santo(s) del día : Santa Gertrudis

Evangelio según San Lucas 19,11-28.

Como la gente seguía escuchando, añadió una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.

El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida.

Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: 'Háganlas producir hasta que yo vuelva'.

Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'.

Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno.

El primero se presentó y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más'.

'Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'.

Llegó el segundo y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más'.

A él también le dijo: 'Tú estarás al frente de cinco ciudades'.

Llegó el otro y le dijo: 'Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.

Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'.

El le respondió: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigentes, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré,

¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'.

Y dijo a los que estaban allí: 'Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más'.

'¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!'.

Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene.

En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia".

Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.

Leer el comentario del Evangelio por :

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad

El amor más grande, cap. 5; El trabajo y el servicio

«Puesto que has sido fiel en lo poco, recibe autoridad sobre diez ciudades»

Hagamos lo que hagamos, aunque solo sea ayudar a alguien a atravesar la calle, se lo estamos haciendo a Jesús. Incluso ofrecer a alguien un vaso de agua es dárselo a Jesús. Esta es una pequeñísima enseñanza, pero cada vez más importante. No hemos de tener miedo de proclamar el amor de Cristo ni de amar como Él amó.

El trabajo que hagamos, por pequeño y humilde que sea, convirtámoslo en un acto de amor a Cristo. Pero por hermoso que sea el trabajo, no nos apeguemos a él, debemos estar dispuestos a dejarlo. El trabajo no es nuestro. Los talentos que Dios nos ha dado no son nuestros, nos han sido dados para que los usemos por la gloria de Dios. Seamos generosos y usemos todo lo que tenemos por el buen maestro.

¿Qué tenemos que aprender? A «ser mansos y humildes»(Mt 11,29): si somos mansos y humildes aprenderemos a orar. Si aprendemos a orar perteneceremos a Jesús. Si pertenecemos a Jesús aprenderemos a creer, y si creemos aprenderemos a amar, y si amamos aprenderemos a servir.

martes, 15 de noviembre de 2011

Pasa-palabra 15 XI 2011




Martes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

Santo(s) del día : San Alberto Magno

Evangelio según San Lucas 19,1-10.

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.

Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.

El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.

Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.

Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".

Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador".

Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".

Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham,

porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

Leer el comentario del Evangelio por :

Santo Tomás Moro (1478-1535), hombre de Estado inglés, mártir

Tratado para recibir el Cuerpo de nuestro Señor

«Hoy ha llegado la salvación a esta casa»

Recibamos a Cristo en la Eucaristía, como lo hizo Zaqueo, el buen publicano...como deseaba ver a Cristo y como era bajo de estatura, se subió a un árbol, y el Señor al ver su devoción lo llamó, le dijo que bajara del árbol y que quería hospedarse en su casa, Zaqueo se apresuró y bajó, y con mucho gusto le recibió en su casa. Pero no sólo se contentó con recibirlo alegremente, fruto de un encuentro superficial..., lo demostró con sus obras virtuosas. Se comprometió a devolver enseguida a todos, sin esperar a mañana, lo que no era suyo, y a dar la mitad de sus bienes a los pobres y si había defraudado a alguno, restituirlo cuatro veces más.

Con la misma rápidez, espontaneidad, y alegría; la misma alegría espiritual, con la que le recibió este hombre en su casa, que nuestro Señor, nos conceda la gracia de recibir su Santísimo Cuerpo y Sangre, su Alma y su Divinidad todopoderosa tanto, en nuestro cuerpo, como en nuestra alma, y que el fruto de nuestras buenas obras, pueden dar testimonio de que lo recibimos dignamente, con una fe plena, y un propósito estable de vida buena, que se impone a aquellos que comulgan. Entonces Dios,... nos dirá, como le dijo a Zaqueo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa» (Lc 19,9)

Pasa-palabra 14 XI 2011

Lunes de la XXXIIIa Semana del Tiempo Ordinario

Santo(s) del día : San Esteban de Cuneo

Evangelio según San Lucas 18,35-43.

Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.

Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía.

Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret.

El ciego se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!".

Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!".

Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:

"¿Qué quieres que haga por ti?". "Señor, que yo vea otra vez".

Y Jesús le dijo: "Recupera la vista, tu fe te ha salvado".

En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

Leer el comentario del Evangelio por :

San Gregorio Magno (v. 540-604), Papa y doctor de la Iglesia

Homilías sobre el evangelio, n° 2; PL 76, 1081

«¡Veo! Tu fe te ha salvado»

Observemos lo que el Señor dijo al ciego que se le acercó: «¿qué quieres que haga por ti? " El que tiene el poder de devolver la vista, ¿ignoraba lo que quería el ciego? Evidentemente, no. Pero Él desea que le pidamos las cosas, aunque Él lo sepa de antemano y nos lo vaya a conceder. Nos exhorta a pedir, incluso hasta ser molestos, el que afirma: "vuestro Padre celestial sabe lo que os hace falta, antes de que lo pidáis» (Mt 6,8). Si pregunta, es para que se le pida; si pregunta, es para impulsar nuestro corazón a la oración...

Lo que pide el ciego al Señor, no es oro, sino luz. No le preocupa solicitar otra cosa más que luz... Imitemos a este hombre, hermanos muy queridos. No pidamos al Señor ni riquezas engañosas, ni obsequios de la tierra, ni honores pasajeros, sino luz: No la luz circunscrita por el espacio, limitada por el tiempo, interrumpida por la noche, con la que compartimos la vista con los animales, pidamos esta luz que sólo los ángeles ven como nosotros,que no tiene principio y ni fin. Sin embargo, el camino para llegar a esta luz, es la fe. Por tanto, con razón el Señor responde inmediatamente al ciego que va a recobrar la luz: «¡Levántate! Tu fe te ha salvado».

Pasa-palabra 13 XI 2011

sábado, 12 de noviembre de 2011

Feliz Cumpleaños...


Para Fred, para que Pepe grillo no esté solito, en este nuevo natalicio le regalo la rana René.
Que pases un lindo día y toda la unidad.

Croack, croack... croack!

Pasa-palabra 12 XI 2011 - a la italiana



Pasa-palabra 12 XI 2011


Sábado de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Lucas 18,1-8.

Después Jesús les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:

"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;

y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'.

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,

pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'".

Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto.

Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".

Leer el comentario del Evangelio por

Isaac el Sirio (siglo VII), monje cercano a Mossoul, santo de la Iglesia Ortodoxa

Discursos ascéticos, 1ª serie, §21

Orar siempre sin desfallecer

Bienaventurado el hombre que conoce su propia debilidad, porque este conocimiento es en él, el fundamento, la raíz y el principio de toda bondad...

Cuando un hombre se ve privado de la ayuda divina, ora con frecuencia. Y cuanto más ora, más humilde se hace su corazón... cuando ha comprendido todo esto, guarda la oración en su alma, como un tesoro. Y es tan grande su alegría, que hace de su oración una acción de gracias... Llevado también por este conocimiento y admirable gracia de Dios, eleva la voz, alaba, glorifica a Dios, y le manifiesta su gratitud.

El que ha llegado de verdad, y no imaginariamente, a tener estos signos y conocer tal experiencia, sabe lo que digo, y que nada puede ir en contra. Por tanto, cese ahora de desear cosas vanas. Que persevere en Dios por la continua oración, con el temor de verse privado de la abundancia de auxilio divino.

Todos estos bienes se dan al hombre cuando conoce su debilidad. Por su gran deseo del socorro de Dios, se acerca a Dios permaneciendo en la oración. Y tanto se acerca a Dios por su resolución, que Dios le concede sus dones, y no le quita su gracia, por su gran humildad. Por lo tanto, un hombre es como la viuda, que no cesa de importunar al juez, para que le haga justicia contra su adversario. Dios que es compasivo, retrasa las gracias, ya que esta reserva lleva al hombre a acercarse y a permanecer cerca de Él, de donde mana tanto bien, para que necesite de él.

Pasa-palabra 11 XI 2011


Evangelio del viernes 11 Noviembre 2011

Viernes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

Santo(s) del día : San Martín de Tours

Evangelio según San Lucas 17,26-37.

En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.

La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.

Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.

Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.

Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.

En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.

Acuérdense de la mujer de Lot.

El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.

Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;

de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".

Entonces le preguntaron: "¿Dónde sucederá esto, Señor?". Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres".

Leer el comentario del Evangelio por :

Santa Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa

Diario, § 1230

«Quien pierda su vida, la salvará»

Oh día eterno, día deseado,

te espero con anhelo e impaciencia,

ya dentro de poco el amor soltará el velo,

y tú te volverás mi salvación.

Oh día espléndido, momento incomparable,

en que veré por primera vez a mi Dios,

Esposo de mi alma y Señor de los señores,

siento que el temor no abrazará mi alma.

Oh día solemnísimo, día resplandeciente,

en que el alma conocerá a Dios en su poder,

y se sumergirá entera en nuestro amor,

y conocerá que han pasado las miserias del destierro.

Oh día feliz, día bendito,

en que mi corazón se incendiará de amor eterno hacia Ti,

porque ya ahora Te siento, aunque a través del velo,

tú, Oh Jesús, en la vida y en la muerte eres mi éxtasis y encanto.

Oh día que espero durante toda mi vida.

Y te espero a Ti, oh Dios,

ya que deseo solamente a Ti,

sólo Tú estas en mi corazón y lo demás es nada.

Oh día de delicias, de eternas dulzuras,

Oh Dios de gran Majestad, Esposo mío,

Tú sabes que nadie satisface el corazón de una virgen,

apoyo mi sien sobre tu dulce Corazón.

Pasa-palabra 10 XI 2011

Pasa-palabra 09 XI 2011

Pasa-palabra 08 XI 2011

Pasa-palabra 07 XI 2011

Pasa-palabra 04 XI 2011


Pasa-palabra 03 XI 2011


Pasa-palabra 01 XI 2011














¿Dónde...?

Pasa-palabra 30 X 2011



Lo que vale...