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domingo, 2 de marzo de 2014

Pasa-palabra 22 - XI - 2013

Nell’amore reciproco si raggiunge la perfezione della carità

Dans l'amour réciproque, on parvient à la perfection de la charité

In mutual love we reach the perfection of charity

서 로간의 사랑을 통해 사랑의 완전함 에 도달한 다

No amor recíproco alcançamos a perfeição da caridade

En el amor recíproco se alcanza la perfección de la caridad


Durch die gegenseitige Liebe gelangen wir zur Vollkom-menheit in der Liebe



Viernes de la trigésima tercera semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 19,45-48.
Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,
diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".
Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.
Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Leer el comentario del Evangelio por
Papa Francisco
Audiencia general del 26/06/2013 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

“El pueblo entero quedó pendiente de sus labios”
    Quisiera hoy aludir brevemente a otra imagen que nos ayuda a ilustrar el misterio de la Iglesia: el templo (cf. Conc. Ecum. Vat. II, const. dogm. Lumen gentium, 6)… En Jerusalén, el gran Templo de Salomón era el lugar del encuentro con Dios en la oración; en el interior del Templo estaba el Arca de la alianza…, un recuerdo del hecho de que Dios había estado siempre dentro de la historia de su pueblo… también nosotros, cuando vamos al templo, debemos recordar esta historia, cada uno de nosotros nuestra historia, cómo me encontró Jesús, cómo Jesús caminó conmigo, cómo Jesús me ama y me bendice.
     
    Lo que estaba prefigurado en el antiguo Templo, está realizado, por el poder del Espíritu Santo, en la Iglesia: la Iglesia es la “casa de Dios”, el lugar de su presencia, donde podemos hallar y encontrar al Señor; la Iglesia es el Templo en el que habita el Espíritu Santo que la anima, la guía y la sostiene. Si nos preguntamos: ¿dónde podemos encontrar a Dios? ¿Dónde podemos entrar en comunión con Él a través de Cristo? ¿Dónde podemos encontrar la luz del Espíritu Santo que ilumine nuestra vida? La respuesta es: en el pueblo de Dios, entre nosotros, que somos Iglesia…

    Y es el Espíritu Santo, con sus dones, quien traza la variedad. Esto es importante: ¿qué hace el Espíritu Santo entre nosotros? Él traza la variedad que es la riqueza en la Iglesia y une todo y a todos, de forma que se construya un templo espiritual, en el que no ofrecemos sacrificios materiales, sino a nosotros mismos, nuestra vida (cf. 1 P 2, 4-5). La Iglesia no es un entramado de cosas y de intereses, sino que es el Templo del Espíritu Santo, el Templo en el que Dios actúa, el Templo del Espíritu Santo, el Templo en el que Dios actúa, el Templo en el que cada uno de nosotros, con el don del Bautismo, es piedra viva… ¡todos somos necesarios para construir este Templo! Nadie es secundario. Nadie es el más importante en la Iglesia; todos somos iguales a los ojos de Dios. Alguno de vosotros podría decir: «Oiga, señor Papa, usted no es igual a nosotros». Sí: soy como uno de vosotros, todos somos iguales, ¡somos hermanos! Nadie es anónimo: todos formamos y construimos la Iglesia.


Foto aportada por: *Tere Amaya Sanchez*


domingo, 2 de febrero de 2014

Pasa-palabra 13 - XI - 2013

Nostro distintivo è l’amore scambievole

Notre signe distinctif est l'amour réciproque

Our distinctive feature is mutual love

우 리의 특징은 서로간 의 사랑이 다

O amor mútuo é o nosso distintivo

Nuestro distintivo es el amor mutuo


Unser Kennzeichen ist die gegenseitige Liebe





Miércoles de la trigésima segunda semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 17,11-19.
Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!".
Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?".
Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".

Leer el comentario del Evangelio por
San Basilio Magno (c 330- 379), monje, obispo de Cesarea de Capadocia, doctor de la Iglesia
Grandes Reglas monásticas

¿Dónde están los otros nueve?
    Después de haber ofendido a nuestro Bienhechor por nuestra indiferencia ante las muestras de su benevolencia, no hemos sido abandonados por la bondad del Señor ni excluidos de su amor, antes bien, Nuestro Señor Jesucristo nos ha sacado de la muerte y restituido a la vida. La manera de haber sido salvados es digno de una admiración mayor todavía. “El cual, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable es ser igual a Dios. Al contrario, se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres.” (Fl 2, 6-7)

    El tomó nuestra debilidad, cargó con nuestros dolores, fue muerto por nosotros para salvarnos, sus heridos nos curaron. El nos ha rescatado de la maldición haciéndose maldito por nosotros. Padeció la muerte más infame para conducirnos a la vida de la gloria. Y no sólo restituyó la vida a los que yacían en la muerte, sino que los revistió con la dignidad divina y les preparó en el descanso eterno una felicidad que sobrepasa  toda imaginación humana.

    ¿Cómo pagaremos, pues, al Señor todo lo que nos ha hecho? Es tan bueno que no nos pide nada como recompensa de sus beneficios: se contenta con que le amemos.




lunes, 9 de septiembre de 2013

Pasa-palabra 09 IX 2013

Di tanto in tanto analizziamo il nostro amore vicendevole

Every once in a while, let us examine our mutual love

De temps en temps analysons notre amour réciproque

Verificar periodicamente o nosso amor recíproco

*De vez en cuando analicemos nuestro amor recíproco*


Stellen wir unsere gegenseitige Liebe ab und zu auf den Prüfstand!






sábado, 7 de septiembre de 2013

Pasa-palabra 07 IX 2013


L’amore reciproco vissuto può avere conseguenze impensate

L’amour réciproque vécu peut avoir des conséquences insoupçonnées

Mutual love lived out can bring about unexpected results

O amor recíproco vivido pode ter consequências imprevisíveis

*El amor mutuo vivido puede tener consecuencias impensables*


Gelebte gegenseitige Liebe kann ungeahnte Folgen haben





Sábado de la vigésima segunda semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 6,1-5.
Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
Algunos fariseos les dijeron: "¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?".
Jesús les respondió: "¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?".
Después les dijo: "El hijo del hombre es dueño del sábado".

Leer el comentario del Evangelio por
Concilio Vaticano II
Sacrosanctum Concilium, Constitución sobre la Liturgia, 102, 106 - Copyright © Libreria Editrice Vaticana

"El hijo del hombre es dueño del sábado"
    La santa madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo en días determinados a través del año la obra salvífica de su divino Esposo. Cada semana, en el día que llamó «del Señor», conmemora su Resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa Pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua…

    Conmemorando así los misterios de la Redención, abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación…

    La Iglesia, por una tradición apostólica, que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón "día del Señor" o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los «hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1 Pe, 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo.