Dio si fa presente
quando ci amiamo come Lui ci ama
Dieu se rend
présent quand nous nous aimons comme Il nous a
aimés
God makes himself
present when we love as He loves us
하
느님께서
사랑하
셨듯이
우리가
사랑할
때
하느님
께서
현존하
신다
Deus está presente
quando nos amamos como Ele nos ama
Dios está presente
cuando nos amamos como Él nos ama
Wenn wir einander
lieben, wie Gott uns liebt, wird Er unter uns
gegenwärtig
Jueves de la trigésima tercera semana del
tiempo ordinario
Evangelio según San Lucas 19,41-44.
Cuando estuvo cerca
y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.
Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".
Leer el comentario del Evangelio por Pablo VI , papa de 1963-1978
Exhortación apostólica sobre la alegría cristiana « Gaudete in Domino »
«Desdichadamente, ésto está escondido a tus ojos »
Es del todo evidente que ninguna ciudad
de aquí abajo constituye el término de nuestro peregrinar en el tiempo. Dicho
término está escondido en el más allá, en el corazón del misterio de Dios que
todavía es invisible para nosotros; porque nuestro caminar es todavía en fe, no
en la clara visión, y no se nos ha manifestado todavía lo que seremos. La nueva
Jerusalén, de la cual somos ya ciudadanos e hijos, desciende de arriba, de junto
a Dios. Todavía no hemos podido contemplar el esplendor de esta única ciudad
definitiva, más que como en un espejo, de manera confusa, manteniendo firme la
palabra de los profetas. Pero ya desde ahora somos ciudadanos de ella, o estamos
invitados a serlo; todo el peregrinar espiritual recibe su sentido interior de
este último destino.
Esta es la Jerusalén que han celebrado lo salmistas. El mismo Jesús, y María, su madre, en esta tierra, han cantado los cánticos de Sión al subir a Jerusalén: “Belleza perfecta, alegría de toda la tierra”. Pero desde ahora la Jerusalén de arriba recibe todo su atractivo sólo de Cristo, es hacia él que hacemos un camino interior.
Esta es la Jerusalén que han celebrado lo salmistas. El mismo Jesús, y María, su madre, en esta tierra, han cantado los cánticos de Sión al subir a Jerusalén: “Belleza perfecta, alegría de toda la tierra”. Pero desde ahora la Jerusalén de arriba recibe todo su atractivo sólo de Cristo, es hacia él que hacemos un camino interior.
Foto aportada por: *Tere Amaya Sanchez*




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